sábado, 18 de julio de 2026

“EL DIÁLOGO EN VENEZUELA ES UN FRAUDE”. Rómulo Lares Sánchez. Mayo 9, 2014. 

 Mary Anastasia O´Grady titula así su más reciente editorial para este observatorio planetario del poder: “THE WALL STREET JOURNAL-WSJ - The Americas”. 

 Sus lectores necesitan aprehender en dos cuartillas lo indispensable para la toma de decisiones, siempre de envergadura, nunca relacionadas con unas vacaciones en la Gran Sabana y el Salto Ángel pescando pavones en las aguas vecinas, tour que habrían acostumbrado a realizar los lectores del WSJ y los miembros de las cortes europeas desde el inicio del siglo XX, y que probablemente continuarían haciendo aun en estado de guerra. 

 El título de la nota de O´Grady es 100% acertado y cualquiera que deseara meditar lo ratificaría a partir de 1999 (para algunos desde 1492), tan sólo observando los fraudes sistemáticos que han organizado los promotores y cohonestadores de diálogos, tanto en elecciones y referendos como en las mesas de “Diálogo, negociaciones y acuerdos”, con la mediación de César Gaviria-OEA quien se mudó desde Washington a Caracas durante 8 meses, James E. Carter y el PNUD en 2003 y de la “Unidad” actual, mediando el Nuncio y los cancilleres de Colombia, Brasil y Ecuador en representación de la UNASUR.

 Presenta acertadamente el origen del estilo del “diálogo” en las tácticas y estrategias tradicionales cubanas del “castrismo” establecido en el territorio venezolano, que, en nuestro criterio, habrían dado origen a un estado diferente: VENECUBA. 

Este sería el acercamiento —“close-up”— a un área de la fotografía detallada de la realidad objetiva de la gran tragedia venezolana, pero de magnitudes y alcance planetarios y humanos. 

Las últimas líneas de su nota también condensan al 100% la realidad y el resto del contenido: “Un Estado que practica esta clase de crueldad no va a ceder el poder de forma voluntaria. 

Los patriotas dispuestos a pagar un precio se lo tendrán que quitar”. 

 Mary Anastasia, excepcional periodista, comprime magistralmente el todo en pocas líneas; sin embargo, “algo” tendría que sacrificarse. Mi pretensión sería rescatar algo de ese “algo” para destacar el fondo de la fotografía, que sería necesario percibir para comprender a cabalidad ese “todo” que, de lo contrario, confundiría a sus influyentes lectores. 

 O’Grady sólo percibe que “el Congreso (Asamblea Nacional-AN) … es controlado por el gobierno”, mientras que la evidencia irrefutable lo determinaría como “fraude” claro a partir de la AN proclamada el 4DICIEMBRE2005, tanto en su origen y forma como en el contenido de sus leyes. 

 Entendemos la dificultad para comprender la trama cuando cobran protagonismo las pistas falsas que promueven, entre otros, María Corina Machado y sus compañeros “diputados”, así como los miembros de los parlamentos: "Latinoamericano" y "Andino", transformados en los líderes del colaboracionismo, promoviendo a nivel continental y mundial una “democracia imperfecta”. 

Pero la misma pantomima sería incomprendida por O’Grady y sus lectores, cuando la farsa de los poderes públicos regionales y municipales, gobernaciones y alcaldías, es aceptada como legítima otorgando el estrellato del “liderazgo político” a Henrique Capriles, gobernador. 

Capriles habría demostrado suficientemente a partir de 1999, cuando presidía la Cámara de Diputados (Representantes) del antiguo Congreso de Venezuela, que desde entonces habría sido un socio leal al régimen y en tal condición habría estado siempre disfrazado de líder de las “oposiciones”. 

Habiendo falsificado las condiciones de residencia para representar el Estado Zulia. 
En negociación-fraude que lo conduciría a presidir la Cámara de Representantes. 

O´Grady lo señala acertadamente como parte de la “oposición oficial”, es decir, aquella autorizada por el régimen, contradiciéndose cuando lo califica como el líder opositor. 

 Otro de los “acercamientos” a "sacrificados" habría sido el sometimiento voluntario al secuestro por el Sistema Judicial, de otro líder que disputaría la cabeza de las “oposiciones”: el ex alcalde Leopoldo López, jefe de su partido, grandes promotores de la “salida” vía fraude electoral, pretendiendo la presidencia como extensión-complemente de los “triunfos” de sus compañeros de partido en alcaldías, gobernaciones y en sus cuerpos deliberantes.

 Este secuestrado “voluntario de turno” tendría alguna influencia en la organización de las movilizaciones de calle de los estudiantes y de la sociedad civil, por lo que habría sido abandonado en las mazmorras por Capriles, como el resto de los miles de secuestrados a partir de 1999. Él mismo, a su vez, durante 4 meses en 2004, completando con la prisión su hoja de vida política, pretendiendo ambos cumplir un requisito curricular del “caudillismo” venezolano como "credencial" para alcanzar la presidencia. Omnipresente en la historia de Venezuela, sin comprender que ya no existía sino VENECUBA.

 Pero las manifestaciones generalizadas en todo el territorio más bien responderían a una rebelión civil, un movimiento de resistencia pacífico sin liderazgo de los partidos políticos cuya devaluación era casi absoluta, de carácter independiente, legítimo y legal de desconocimiento del régimen, acompañado de diversas acciones no coordinadas cuyo propósito sería restablecer el Estado de Derecho desaparecido a partir de febrero de 1999.

 Se aceleraba progresivamente el severo impacto personal y familiar ante la gravísima crisis económica y social que se refleja en el desabastecimiento general de bienes y servicios de primera necesidad, entre ellos los alimentos y la seguridad personal. 

 Esta breve crítica pretendería complementar la panorámica con el objetivo de mejorar la comprensión de los lectores del WSJ, promoviendo la verdad así como el interés por la cooperación mundial con la Sociedad Civil venezolana, que será indispensable para restablecer el Estado de Derecho y la recuperación de una República. 

 Tal pretensión nos obligaría a referir que esta lucha no se inició, como podría concluirse a partir de la nota, el 12FEBRERO2014, así como tampoco los asesinados en las calles hasta el 11MAYO habrían sido sólo de 41 jóvenes.

Cobra fuerza la hipótesis según la cual la única manera de reflejar una progresión sistemática aproximada de asesinatos, desde 2.800 en 1999 hasta 23 mil en 2013, requeriría la organización de una “industria”  del asesinato, que sólo podría ser promovida y administrada por un Estado terrorista como el que describe el WSJ. 

 Admitiendo la capacidad del Estado para regular el volumen de asesinatos diarios, inclusive para disminuirlos, durante el período referido por O´Grady (FEB12-MAY9), habrían sido asesinadas alrededor de 6 mil personas adicionales. 

La pregunta que es imposible evadir sería: ¿Cuántos de esos 230 mil asesinatos producidos a partir de 1999, corresponderían a la “injusticia ciega”, al incremento de la acción del crimen organizado, de la industria del narcotráfico, la subversión regional y mundial, la legitimación de capitales, la industria y el tráfico de armas, específicamente, y cuántos a los enemigos del régimen?, cuyos asesinatos quedarían encubiertos en las estadísticas manipuladas como producto de las “tensiones sociales”, “ajustes de cuentas” entre bandas, incremento de la “criminalidad” social, que al fin de cuentas son todos responsabilidad directa y casi exclusiva del Estado.

 Esa es la “clase de crueldad” que “los patriotas dispuestos (o no) a pagar el precio” no habrían percibido (contradictorio cuando entre tantas otras razones, las "oposiciones" controlarían centenares de municipios y sus policías), porque quedaría disimulada y desconocida al estar diluida en esa gran industria del asesinato, pero que hemos estado pagando sin comprenderlo a partir de 1999, pretendiendo restablecer el Estado de Derecho mediante marchas, elecciones, referendos, constituyentes y diálogos.

 El Departamento de Estado, así como la Comunidad Europea, los cómplices de la UNASUR y, en general, la comunidad internacional de naciones, podrían llegar a la conclusión de que aun con un “diálogo falso” podríamos llegar con tan “interesados” mediadores a restablecer el Estado de Derecho.

 Este podría ser el error al que conduciría el WSJ a sus lectores, contribuyendo a condenar definitivamente a Venezuela a permanecer como nación fallida y, peor aún, como ejemplo de una sociedad moderna que en pleno siglo XXI retrocede a las tragedias del “apartheid”, "genocidio", "desplazamiento" y “holocausto” del siglo XX. 

 El restablecimiento del Derecho y de Venezuela requerirá de la derrota política y de la rendición militar de VENECUBA, es decir, de la institucionalización de la subversión, del narcotráfico y del terrorismo de Estado, que sólo sería posible mediante la acción firme diplomática, política, logística y militar directa de la comunidad de naciones libres, neutralizando y erradicando la ocupación política y militar del Foro de Sao Paulo administrada por la burocracia militar y civil cubana, ante la traición, complicidad e incapacidad de las élites políticas, institucionales, académicas eclesiásticas, empresariales sociales y militares venezolanas, para lo que contaríamos con la disposición de todos los patriotas.

Ahora sí podrían los lectores del WSJ, percibir la realidad de Venezuela a partir del 3 de Fbrero de 1999.

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